Vemos como Anderson se sienta en la mesa de picnic dando golpecitos con su dedo a su Biblia que siempre trae a nuestro tiempo devocional. Escuchaba atentamente, y cuando llega el momento de escudriñar en las escrituras, esta listo para encontrar el libro, capítulo y versículo. Después de hacerlo, desliza su dedo debajo de cada palabra mientras lee.

Cada viernes, nos reunimos para pasar un tiempo en la adoración y en la Palabra de Dios… todos nosotros: niños, personal y trabajadores de la Finca. Normalmente, durante el año escolar, los niños están en el colegio, pero, como todos sabemos, este año ha sido diferente. Ya no encajamos tan bien en la pequeña capilla con todos juntos, así que nos reunimos en el área del pabellón. Alguien del personal dirige con algunos cantos de adoración y luego nuestro Director nos dirige en un corto tiempo de reflexión. En medio de esta dura temporada, la Palabra de Dios ha calmado y confortado nuestras almas.

Hemos estado estudiando varios salmos. El libro de Salmos contiene 150 salmos que son a la vez himnos y oraciones. Fueron escritos para comunicar la respuesta del hombre a nuestro gran y glorioso Dios en medio de diversas circunstancias. Ya sea en la cima de una montaña o en lo profundo de un valle, hay razones para acercarse a Dios y alabarle.

Recientemente, acabamos de terminar de leer el Salmo 91. Es un salmo que expresa nuestra respuesta al miedo. El miedo nos persigue. El miedo perseguía a David, el autor de este salmo. Este salmo habla de permanecer en el refugio de Dios, refugiándose bajo sus alas y haciéndolo nuestra morada en todo momento. No es que las cosas malas no sucedan. Vivimos en un mundo quebrantado donde las cosas malas sí suceden. 2020 ha sido ciertamente un año de giros inesperados que han despertado el miedo. Ciertamente hemos sido testigos de cosas malas que suceden.  Pero mientras permanecemos cerca de Dios y mantenemos nuestros ojos en Él, nos revela su abundante gracia, amor, protección y provisión. Él ha sido nuestro refugio.

Memorizamos porciones de este salmo durante las semanas, y profundizamos en este salmo. Los niños aprendían los versos y los recitaban delante de todos, y retaban a los adultos a memorizarlos también. Pero más que memorizar palabras, esperamos que estas palabras se instalen en lo profundo de nuestros corazones donde podamos sentir los brazos de Dios protegiéndonos.

Buscamos a la presencia de Dios, y una de las formas más tangibles de buscar la cercanía de Dios es a través de la oración. Estamos agradecidos por todos los que nos mantienen levantados en la oración. ¡Gracias por elevarnos al Dios Altísimo!

“El que habita al abrigo del Altísimo se acoge a la sombra del Todopoderoso. Yo le digo al Señor: «Tú eres mi refugio, mi fortaleza, el Dios en quien confío». Solo él puede librarte de las trampas del cazador y de mortíferas plagas, pues te cubrirá con sus plumas y bajo sus alas hallarás refugio. ¡Su verdad será tu escudo y tu baluarte! No temerás el terror de la noche, ni la flecha que vuela de día ni la peste que acecha en las sombras ni la plaga que destruye a mediodía.” Salmos 91:1-6