QUIÉNES SOMOS

QUIÉNES SOMOS

Dónde trabajamos

El Salvador es el país más pequeño de América Central, con Guatemala al oeste y Honduras al norte y al este. Es una tierra de abundantes volcanes, y de diversidad desde hermosas áreas montañosas donde se cultiva café hasta  grandes extensiones de playas volcánicas. Siempre hay una vista que quita el aliento, ya sea en la cima de las montañas, los picos de los volcanes que se elevan hacia el cielo, flores tropicales únicas y coloridas o playas de arena negra. Localizado no muy lejos al norte del Ecuador, nuestro clima es muy tropical con dos estaciones básicas, una estación lluviosa, que típicamente va de mayo a finales de octubre, y una estación seca, que va de noviembre a abril. Por lo general, las temperaturas alcanzan su punto máximo en los 80 grados cada día y bajan hasta los 60 grados por la noche. Toda esta belleza en la naturaleza sirve como un recordatorio de que hay un Dios!

La gente de El Salvador es hospitalaria, trabajadora y anhela un mañana mejor. Ellos capturarán tu corazón con su humildad y sonrisa, a pesar de las adversidades que este pequeño país ha enfrentado en el pasado y continúa enfrentando hoy. En la historia reciente, El Salvador experimentó una guerra civil que duró desde finales de la década de 1970 hasta principios de la década de 1990, cuando se firmó un acuerdo de paz entre las dos partes en conflicto. Teniendo una larga historia de dictadores, siendo derrocados y repitiendo el ciclo, la estabilidad ha sido difícil de encontrar, con una gran división entre los que tienen y los que no tienen. El Salvador es una República, con elecciones cada cinco años, pero sigue siendo un país con corrupción y delincuencia prevalente.

Durante la larga guerra civil, muchos hombres huyeron del país en busca de seguridad y no ser reclutados por ninguno de los dos bandos. Era común que niños de hasta 12 años de edad fueran llamados a la guerra y nunca regresaran a sus hogares. Esta migración continuó a principios de la década de 2000 cuando El Salvador sufrió dos terremotos devastadores en un mes. Y hoy en día, muchos huyen de sus pueblos y ciudades repletas de pandillas para evitar la presión de que incluso los niños más pequeños se unan a ellas. Las niñas a menudo se convierten en esclavas sexuales de los miembros de las pandillas y los jóvenes comienzan a cobrar las cuotas de extorsión para ascender de rango. El miedo es real.

Las estadísticas muestran que hasta el 80% de los niños viven sin una figura paterna en el hogar. Una cultura profundamente arraigada de machismo y la migración masiva han dejado a muchas familias separadas y luchando. La vida familiar disfuncional ha dejado profundas cicatrices en su gente.

Hay mucho trabajo por hacer aquí en este pequeño país, pero Dios ha llamado a los fundadores de La Casa de mi Padre a enfocarse en proveer un ambiente familiar amoroso para los niños más vulnerables que han sufrido trauma, abuso, abandono y/o negligencia. Estos niños han sido separados de su familia por un período de tiempo, ya sea largo o corto. En La Casa, el personal se enfoca en sanar corazones y trabajar con cualquier familia biológica para determinar las causas de la separación y trabajar para lograr una reconexión saludable y la reunificación siempre que sea posible y seguro hacerlo. Estamos acreditados y supervisados por el gobierno salvadoreño, y los niños son referidos por el Sistema de Protección de Menores y el Sistema de Tribunales de Familia locales.

Somos una organización sin fines de lucro libre de deudas y dependemos de las generosas donaciones de donantes que desean asociarse con nosotros. Buscamos usar los recursos que tenemos y se nos dan con integridad para honrar a Dios.

VISIÓN

Sanar corazones, restaurar familias y traer esperanza de un futuro mejor a niños en crisis en El Salvador; creando agentes de cambio para las futuras generaciones, todo para la gloria de Dios.

MISIÓN

Modelar un ambiente de hogar saludable y proveer consejería, educación, planes de vida y apoyo familiar desde un enfoque Cristocéntrico.

VALORES

FE

Nuestra relación con Jesucristo es el centro de todo lo que hacemos.

ORACIÓN

Constantemente buscamos la guía del Señor quien ha sostenido el ministerio desde su concepción y continúa siendo la base de todas las
decisiones tomadas.

COMPASIÓN

Nuestro personal ha sido llamado a ser los brazos, las manos y los pies de Dios a medida que abrazamos los niños niñas y adolescentes y sus familias en crisis y caminamos junto a ellos.

PERDÓN

Animamos a los niños, niñas y adolescentes a superar su pasado y aprender a extender la gracia que hemos recibido a través de Jesucristo.

ESPERANZA

El amor de Dios habita en los corazones de nuestros niños, niñas y adolescentes, sus propósitos y planes para su vida se desarrollan, al igual que la esperanza de un futuro mejor.

INTEGRIDAD

Creemos en ser fieles mayordomos de la provisión de Dios.

COMPARTIR

Este ministerio no se ha construido o mantenido por una sola persona, sino que realmente ha sido el resultado del trabajo de muchos. Nos deleitamos en asociarnos con otros en la obra de Dios.

«No somos solamente una entidad de caridad de ayuda al necesitado. No solo es nuestra pasión. Este no es un albergue, no es una institución. Es SU hogar. Dios nos creó a todos, ama a estos niños de la misma manera que ama a nuestros hijos. Por qué nos ha bendecido tan abundantemente? Posiblemente para que seamos de bendición para otros. Queríamos hacer algo para transformar sus vidas y las nuestras fueron transformadas también.»
Jan and Joe Napoli – cofundadores y miembros de la Junta.

Historia

Desde 2002, la Fundación La Casa de mi Padre ha brindado apoyo integral a niños y adolescentes en riesgo en El Salvador. LCDMP comenzó cuando los fundadores conocieron a más de 50 niñas y niños que vivían en una casa vieja y abandonada que estaba a punto de derrumbarse. Las malas condiciones en el hogar hicieron crecer el deseo de apoyar a los niños, niñas y adolescentes para que tuvieran acceso a una atención adecuada, y los fundadores comenzaron a trabajar con el ISNA para ayudar a guiar el proceso de formación de la identidad legal.

Al principio, el programa fue diseñado principalmente para satisfacer las necesidades básicas de los niños que incluían cuidado, protección y educación. Sin embargo, se descubrió que el concepto inicial del programa no satisfacía la profunda necesidad de sanidad de pasados traumáticos y la oportunidad de permanecer conectado con miembros sanos de la familia biológica. Considerando la difícil realidad del trasfondo de los niños, niñas y adolescentes atendidos: víctimas de abuso, abandono y adicciones como resultado de patrones disfuncionales que se han reproducido en sus familias durante generaciones, se hizo evidente que existía una necesidad más profunda. A lo largo del tiempo, la fundación ha tratado de garantizar los derechos de los niños, niñas y adolescentes, brindándoles un entorno que les brinde la seguridad para desarrollarse y alcanzar su pleno potencial y convertirse en agentes de cambio en sus hogares y comunidades.

En 2006, el se comenzó a implementar el Programa Terapéutico como una propuesta de solución para promover el reaprendizaje del verdadero valor de la familia y su importante papel en el bienestar de todos los niños y adolescentes. Este proceso de cambio incluyó la separación de las niñas y los niños en dos hogares independientes a fin de prestar una mejor atención a cada grupo de acuerdo con sus necesidades específicas, la transformación de los estereotipos de género arraigados en nuestra cultura y la mejora de la comprensión y el empoderamiento de ambos grupos. Una familia administraba cada hogar, desempeñando el papel de padre y madre para los niños colocados bajo su cuidado mientras modelaba cómo funciona una familia saludable. Además, se brindó apoyo esencial en el hogar para asegurar el desarrollo integral de cada niño, niña y adolescente, incluyendo la atención de las necesidades psicológicas de cada uno.

Asimismo, se inició el componente de Restauración Familiar con el fin de preservar, mejorar, fortalecer y restaurar los lazos familiares tal como lo establece la LEPINA, Ley de Derechos de la Niñez en El Salvador, de tal manera que el contacto con las familias sea más frecuente a través de visitas domiciliarias, llamadas telefónicas y visitas familiares en el LCDMP que incluyen una pieza educativa y atención psicológica. Estos contactos con la familia se siguen utilizando para trabajar con cada familia en la superación de la causa de la colocación institucional con la esperanza de una futura reintegración o colocación familiar, garantizando así el derecho de todos los niños, niñas y adolescentes a ser criados en su familia, en la medida de lo posible y de acuerdo con su interés superior.

A partir de noviembre de 2015, LCDMP se trasladó a su ubicación actual en las instalaciones de Finca el Milagro. Los padres de hogar ahora viven en una casa con un grupo de 6 a 8 niños junto con sus propios hijos biológicos. Una red de apoyo se coloca alrededor de cada hogar para continuar asegurando que el este funcione de una manera saludable que conduzca a la sanidad y a la restauración de las relaciones entre el niño y la familia. Hemos podido ver cambios dramáticos en el comportamiento, el desempeño escolar y la salud emocional en las vidas de los niños y adolescentes como resultado de experimentar un ambiente familiar amoroso. 

Directivos

Junta directiva

Aubrey Knight

Presidente

Jeff Foote

Vice Presidente

Mac Miller

Tesorero

Dawn Forbes

Secretaria

Richard Bourland

Carol Dark

Jan Napoli

Gary Niebur

Ben Reid

Ryan Wetzel

Bill Willits

La Casa de mi Padre esta asociada a My Father’s House International para poder ofrecer recibos deducibles de impuestos por donaciones lo que ayuda a cubrir los costos operativos de las casas. My Father’s House International, Inc. es un ministerio interdenominacional, centrado en Cristo, reconocido por el Servicio de Impuestos Internos de los Estados Unidos, bajo la sección 501(c)(3) del Código de Impuestos Internos, como una organización exenta de impuestos.

Gary & Sharon Powell

DIRECTORES EJECUTIVOS

Junta de Consejeros

Scott Anderson

Enie Bourland

David Dark

Karen Feldenzer

Jeff Forbes

Esther Knight

Joseph Napoli

Ed Read

Pat Tarleton

FAQ acerca de La Casa

¿Quiénes somos?
La Casa de mi Padre es un hogar de acogimiento con valores cristianos que sirve a niños que han sido sacados de sus familias debido a abuso, negligencia y/o abandono a través del sistema judicial.
¿Por qué un entorno familiar?
Con la desintegración de la familia y la alta ausencia de una figura paterna en las vidas de los niños a los que servimos, valoramos modelar un ambiente familiar. Los niños viven en hogares donde una pareja de padres de familia abraza a un pequeño grupo de seis a ocho niños durante el período de tiempo que los tribunales consideren necesario.
¿Cómo trabajamos?
Trabajamos intencionalmente para proporcionar un enfoque holístico para satisfacer las necesidades físicas, académicas, emocionales y espirituales de los niños.

  • Salud y nutrición: Nos asociamos con médicos, psiquiatras, neurólogos y nutricionistas para asegurar que nuestros niños reciban la atención médica adecuada que necesitan para crecer y desarrollarse.
  • Consejería: Proporcionamos consejería individual y de grupo centrada en Cristo para los niños y sus familias para sanar heridas profundas en sus corazones.
  • Académico: Los niños vienen a nosotros con diferentes antecedentes educativos, algunos nunca han ido a la escuela. Trabajamos para identificar las necesidades académicas de cada niño y buscar entornos educativos donde puedan alcanzar su máximo potencial. Proporcionamos el apoyo que cada niño necesita para tener éxito a través desarrollo de hábitos de estudio, la ayuda de tutoría y la comunicación consistente con las escuelas.

Creemos que la salud de nuestro personal tiene un gran impacto en el cuidado de los niños. Nuestro personal recibe capacitación constante y continua para poder abordar mejor las situaciones cotidianas con los niños, así como las rutinas de autocuidado necesarias para garantizar una salud mental adecuada.

¿Por qué trabajar con familias?
Los niños a los que servimos vienen a nosotros con un profundo deseo en sus corazones de reunificarse con su familia biológica. Buscamos a los miembros de la familia de los niños de una manera intencional para construir un puente para conexiones saludables. Nuestros trabajadores sociales y psicólogos realizan visitas domiciliares para fomentar la confianza, crear un plan de intervención que aborde las causas fundamentales de la separación, crear una red de apoyo en torno a la familia en sus comunidades locales y proporcionar asesoramiento y educación para el cuidado de los padres. Nuestros niños pueden hacer la conexión con la familia como es apropiado y aprender nuevas maneras de relacionarse, primero a través de las visitas familiares en nuestras instalaciones y luego regresar a casa. Nuestra esperanza es que los ciclos que se han llevado de una generación a la siguiente puedan romperse.
¿Qué sucede si un niño cumple la mayoría de edad?
Los niños salen del hogar de niños una vez que cumplen 18 años, pero hemos experimentado que los adultos jóvenes necesitan apoyo en su transición a la vida independiente. Ofrecemos un programa que llamamos «El Puente», donde los jóvenes adultos pueden vivir mientras terminan la escuela secundaria y pasan a la universidad o a la formación profesional. Deseamos que cada joven adulto se mueva hacia la independencia con el conjunto de habilidades, la educación y el cambio de corazón para ser agentes de cambio dondequiera que elijan vivir y trabajar.

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