¿Cómo estás? Estamos tan acostumbrados a las soluciones rápidas, a todo al instante, que esta vez es difícil. Todos nos hemos encontrado fuera de nuestras rutinas «normales», manejando una forma diferente de hacer la vida. Algunos días nos va bien; otros, bueno, digamos «no tan bien». Los tribunales de El Salvador publicaron recientemente una estadística en la que se afirma que la violencia doméstica ha aumentado en un 70% desde que comenzó la cuarentena. Esos son sólo los casos denunciados. Sabemos que muchos casos de violencia doméstica nunca se denuncian, a menudo debido al miedo. Las tasas de suicidio han aumentado, la depresión ha aumentado y la ansiedad está en su límite. El hambre ha aumentado con tantos sin trabajo. Seguramente el aumento de estas estadísticas no se encuentra sólo en El Salvador. En una escala del 1 al 5, donde el 1 es «Estoy bastante tranquilo» y el 5 es «Necesito seriamente que ores por mi», todos podemos encontrarnos fluctuando la escala de un momento a otro… si somos honestos. Nada de esto es «bueno».

Pero una de las formas en que sabemos que podemos ayudar a mejorar nuestro espíritu, nuestra alma, es buscando el bien. Nos absorbemos tanto que podemos encontrarnos congelados en la vida, congelados en la perspectiva. Algunos días, lo «bueno» puede parece invisible como si necesitáramos una lupa… una muy fuerte para ver lo bueno. Otros días lo «bueno» puede aparecer directamente frente a nosotros. Hay un bien siempre en acción. Escuchen a la naturaleza mientras florece fuera de nuestras ventanas, miren la primavera que aún brota o valoren el tiempo libre que tenemos al no estar cargados con el ajetreo de la vida. ¡Sé que todos podríamos hacer una lista si levantáramos la cabeza!

Nos dirigimos a la sexta semana de cuarentena en El Salvador. …junto con un anuncio de 15 días más añadidos después de la semana seis. La cuarentena para nosotros ha significado que todos se queden en casa, a menos que sea absolutamente esencial salir. Sólo se permite a una persona por familia salir a comprar comestibles o medicinas, y esa persona debe tener una carta autorizada para salir. Con la mascarilla puesta, una persona en el carro, identificación y papeles en mano… al pasar por los controles militares y policiales. Chorros de desinfectante de manos dondequiera que vayas, se te toma la temperatura, carros rociados, gente rociada. Sólo los empleados «esenciales», determinados por el gobierno, pueden ir a trabajar. Los colegios cerraron y el aprendizaje se trasladó a estudiar en casa. Todo es una especie de silencio.

Esto ha hecho que cuidar de los niños que servimos sea un poco más difícil. Algunos empleados trabajan desde casa. Otro personal está en casa porque no pueden desplazarse. Personal limitado, educación en casa, limpieza y cocina extra… y probablemente deberíamos repetir la cocina y la limpieza. Menos tiempo libre para nuestros padres de hogar. Discusiones o diferencias se incrementan algunos días. Agotamiento como nunca lo hemos experimentado.

PERO… Tenemos la bendición de cuidar a los niños en un ambiente familiar. Tenemos la bendición de tener alimentos en la mesa para cada comida. Tenemos la bendición de tener aguacates y mangos en temporada. Tenemos la suerte de tener cocinas para cocinar y refrigeradores para guardar la comida. Tenemos la bendición de poder continuar la educación de los niños aunque no sea fácil o lo que hayamos planeado. Tenemos la bendición de que al menos tres computadoras estén funcionando. Tenemos la bendición de tener un personal que tiene pasión por lo que hace, incluso cuando está por encima de todo lo que jamás hubieran imaginado. Somos bendecidos por un millón de pájaros que cantan sus canciones. Incluso tenemos la bendición de estar aislados en el campo. Somos bendecidos por tener espacio para correr y jugar y la distancia social. Somos bendecidos.

 

Y estamos bendecidos gracias a TI! Gracias a todos y cada uno de los que se han sacrificado por nosotros para poder cuidar a los niños para quienes tampoco es fácil durante esta época de pandemia. Estamos muy agradecidos.

Estamos seguros de que ustedes también son bendecidos. Podrías compartir una bendición que estés experimentando durante este tiempo. ¿Podríamos alcanzar las 100 bendiciones de nuestra lista?

«Las cuerdas me cayeron en lugares deleitosos,

y es hermosa la heredad que me ha tocado.»

Salmo 16:6