September 15 is Independence Day in El Salvador. On September 15, 1821, the Central American Independence Act was signed, ending the 300 years of Spanish rule. The word independence can be defined as freedom from control, liberty. El Salvador, and the Central American territory, fought hard and a very long time to gain their freedom from Spain. Each year is worth remembering and celebrating freedom!

In La Casa, we, too, fight for freedom for the children we serve and their families. We fight for the chains of the past to be broken. We fight for hearts and lives to be free from all of the lies that scream from their pasts. We fight for the captivity of the mind to be released that says, “You are a nobody. You deserve what life has dealt.” We fight for children to have a childhood. We fight for families to know and understand what family can be and to desire healthy relationships. We fight for brighter tomorrows.

That is a lot of fighting….and ultimately a lot of “we”s. Those battles aren’t easy. And ultimately, they aren’t battles we can win. We, however, can surrender and let God fight those battles. His promise is one of victory over the things that enslave.

From battling the courts for decisions that are fair and just and in favor of the child’s best interest to fighting for families who are so overwhelmed by the control of gangs in the communities in which they live, God knows each and every case. He is not absent. He does not slumber. May we persevere in dong what we are called to do, but knowing He is with us and goes before. He promised. There is hope for freedom, for liberty. We, too, can celebrate!

El 15 de septiembre es el Día de la Independencia en El Salvador. El 15 de septiembre de 1821 se firmó el Acta de Independencia Centroamericana, poniendo fin a los 300 años de dominio español. La palabra independencia puede definirse como libertad de control. El Salvador, y el territorio centroamericano, lucharon duro y durante mucho tiempo para conseguir su libertad de España. Cada año vale la pena recordar y celebrar la libertad!

En La Casa, nosotros también luchamos por la libertad para los niños que servimos y sus familias. Luchamos para que se rompan las cadenas del pasado. Luchamos por que los corazones y las vidas se liberen de todas las mentiras que gritan desde su pasado. Luchamos por la liberación de la cautividad de la mente que dice: “Tú eres un don nadie”. Te mereces lo que la vida ha hecho”. Luchamos para que los niños tengan una infancia. Luchamos para que las familias sepan y entiendan lo que la familia puede ser y para que deseen tener relaciones saludables. Luchamos por un mañana más brillante.

Eso es mucha lucha…..y en última instancia muchos “nosotros”. Esas batallas no son fáciles. Y al final, no son batallas que podamos ganar. Nosotros, sin embargo, podemos rendirnos y dejar que Dios luche esas batallas. Su promesa es de victoria sobre las cosas que esclavizan.

Desde luchar contra los tribunales por decisiones que sean justas y a favor del interés superior del niño, hasta luchar por las familias que están tan abrumadas por el control de las pandillas en las comunidades en las que viven, Dios conoce cada caso. No está ausente. No se duerme. Que perseveremos en lo que estamos llamados a hacer, pero sabiendo que Él está con nosotros y va antes. Me lo prometió. Hay esperanza para la libertad, para la libertad. Nosotros también podemos celebrar!